Opinión

PRECISAMENTE

PRECISAMENTE

 

Premios, ¿para qué?

Hoy por hoy, se está dando un cambio en la sociedad que se puede asegurar que es el mayor de toda la historia. Es un cambio que representa claramente el camino que ha seguido la misma sociedad, justo como está escrita su historia.

¿Por qué la gente desea ser reconocida? ¿Por qué ese afán de buscar premios?

Porque internamente no somos nadie: No hay riqueza en nosotros; por eso queremos que se nos “conozca” en el mundo exterior. Pero, si somos ricos internamente, entonces no nos importa si se nos conoce o no se nos conoce.

La riqueza interna implica permanecer solos en lo psicológico; pero el individuo que desea reconocimiento tiene miedo de estar solo, depende del halago.

Se puede dejar de sentir el deseo de ser reconocido.

Cuando somos pequeños, todos aprendemos nuestro patrón único de dar y obtener reconocimiento. Después, ya de mayores, buscamos esa misma clase de atención a la que estamos acostumbrados.

En psicología se considera que todo estímulo dirigido por un ser vivo hacia otro ser vivo intencionalmente, determinada y con posibilidad de respuesta representa la unidad de reconocimiento que estimula las células nerviosas y sin las cual difícilmente se podría sobrevivir.

El individuo que se ve impedido de los estímulos afectivos a través de los cuales puede obtener el reconocimiento-caricias que necesita, es muy probable que provoque situaciones para lograrlas. Y esto sucede en esta sociedad.

Todos deseamos ser reconocidos. Aunque parezca  exagerado, el hambre de reconocimiento de muchas personas es tan notable como insaciable y asciende a través de una escalera sin peldaño final, es decir, una vez  se cubra de manera satisfactoria,  surge la necesidad de otro nuevo al que, sin desechar los anteriores se le dará aún más importancia.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación