Una mujer así…
Una mujer, que ve la vida tal como es. A quien se puede recurrir cuando necesitamos un consejo, No quien dice lo que debemos hacer, sino que siempre nos escucha con amabilidad, sin enjuiciar; y que, cuando la tenemos de frente y expresamos las situaciones que nos atormentan, nos permite aprender a resolverlas por nosotros mismos.
Que tiene en su rostro expresión de alegría, madurez, control emocional; y en su posición corporal, integración a las disímiles circunstancias.
Que muestra respeto por la opinión ajena. Que evita discusiones, y si se equivoca lo admite rápidamente. Que sabe que la calidad de su vida es calidad de sus comunicaciones, sobre todo a partir de sí misma. Que puede convertir cualquier situación en favorable; que, de un incidente negativo, logra una experiencia productiva.
Simple, espontánea, cómoda de tratar, activa, misericordiosa, trabajadora, creativa, íntegra; considerada, honesta, amorosa, disciplinada, discreta, afectiva, armoniosa, equilibrada, flexible, servicial, sobria, generosa, tolerante y amante de la espiritualidad.
Que rechaza las mezquindades materiales.
Que, en su andar, expresa pensamientos y actitud de paz.
De ego balanceado.
Que utiliza con eficiencia sus recursos naturales.
Que ve lo que antes no veía; sabe escuchar lo que antes no oía; siente lo que antes no sentía; pregunta lo que antes no imaginaba que se preguntaba; y todo esto, ahora, lo hace con una paz que contagia.
Que cree en Dios sin utilizar el santo nombre para criticar, quejarse, manipular.
Que se valora a sí misma y tiene conciencia del amor, la confianza y la aceptación.
Una mujer así, es el universo de la felicidad.

