Lo que hace diferente a un poeta de un ser humano común, es la manera como ve la realidad; a través de sus ojos el mundo parece diferente… Aquellas cosas ordinarias, se dibujan en palabras sobre un papel y adquieren una dimensión distinta. La poesía es la belleza recóndita de la verdad construida con palabras, sentimientos, vivencias, creación, y fantasía. Un poeta es un milagro de esos que todavía ocurren en el mundo y que se producen donde menos se espera; lo mismo en la sabia Europa, como en la existente y exótica América como en una isla maltratada y oprimida del Caribe que queda »en el mismo trayecto del sol».
En Domingo Moreno Jimenes tuvo nuestra tierra, la tierra de los inesperados milagros, un auténtico poeta. Su nombre merece devoción y respeto. Este hombre de aspecto frágil y taciturno no existe materialmente; pero nos ha dejado una inmensa fortuna… nos dejó su alma y su conciencia palpitando en su poesía…
Este hombre ha transcendido, pues descubrió el universo dentro de el y logró escribirlo. No importa cómo, ni las formas de su obra, rompió todas las ataduras métricas de la época y escribió su canto:
»Sin rima ni metro, sin armonía, sin hilación, sin nada…». Y logró alcanzar el cosmos con las ideas sencillas y los sentimientos llanos… Cambió el sentido de la muerte en su
poema: »La hija Reintegrada» cuando dice:
»Cuidenmela, hasta que se vuelva esperma
como capullo inmortal el cuidado….
La hija ha muerto. Lo sabe, porque »se agiganta la nada sobre la soledad de su aposento».
También le escribió a la vida, a la gente común, a una flor, a un árbol, al horizonte, a un poblado triste y pobre, a lo que existe y a lo que no existe.
Domingo Moreno Jimenes… un verdadero poeta… pobre… es hora de recordarlo. Ojalá que su recordación sea más justa que lo que supimos reconocerle en vida.

