El principal instrumento de la comunicación del individuo es el lenguaje. Sus múltiples posibilidades de expresión comprenden una condición esencial para entender a nuestros congéneres y para un mejor acceso a la cultura que compartimos.
La realidad se construye a través del lenguaje. Es la comunicación que permite cautivar a los demás y llegar al corazón.
Alcanzar un dominio del lenguaje es determinante para moverse libremente en la sociedad en que vivimos.
El silencio y el gesto, en ocasiones, se consideran formas superiores de comunicar.
Así, el lenguaje es propiedad de todos. Su objetivo no es dificultar la comunicación, sino, enriquecerla. Cada individuo debe conocer sus reglas y ser capaz de aplicarlas con efectividad.
La política, por ejemplo, nos somete constantemente a malas interpretaciones, conflictos de entendimiento y funestos procesos sociales que obstaculizan la comprensión armoniosa, en la buena convivencia. Por supuesto, cuando no se asume una comunicación adecuada.
Mediante la comunicación, el hombre se describe a sí mismo y explica su acción, identidad, rol, emoción, pasión, sentimiento, conciencia, inconsciente, represión, compensación, norma, ideal, límite, patología, personalidad, originalidad. ¡Bien! Sin la comprensión de estos conceptos, es imposible acceder a las formas evolucionadas de la auto-reflexión.
Quien no tiene capacidad de auto-revisión, carece de facultad para relacionarse con otros individuos y con la sociedad. Debe tener una idea clara de las leyes que la rigen, saber, que toda comunicación encierra siempre un contenido y una forma ¡cuidado!, Me explico, en lo que se refiere a sus consecuencias.
Y así, aceptar y relativizar otros valores, para entender la realidad que se refleja en el espejo, que son los demás.

