Leí a Luz Estefanny, la mas pequeña de mis hijas este articulo. Y, luego de oír su opinión, sugirió el título que lleva, de lo que estoy agradecido.
!Bien! Los cambios actuales de la tecnología han provocado en la mayoría de los estudiantes de hoy un fácil acceso a cualquier tipo de información, esto les proporciona muchos recursos para aprender, pero también para otras cosas.
Y lo preocupante es que no siempre los estudiantes nuestros y de otros países o sociedades hacen buen uso ante su familia y sus profesores de ese logro tan importante.
Cierto es, vivimos en una sociedad desfavorecida para la educación de calidad.
Convendría un contacto fluido con la escuela: la familia debe actuar como una escuela en donde padre e hijos reflexionen juntos.
Pero, sin confundir la función de la escuela con la de la casa; a la familia le corresponde la tarea de estimular, de realizar un seguimiento constante, de dirigir la madurez del muchacho, y a la escuela, de motivar, estructurar y ayudar a comprender la socialización, todo esto para mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje.
Es imprescindible la integración entre padres, hijos y escuela.
Ahí no puede existir distanciamiento.
Se necesita una cultura de acercamiento entre las escuelas y los padres que es importante potenciar.
Hay que participar en la labor de la escuela, asistir a las reuniones adjuntas de padres, ver de vez en vez a los profesores y determinar cuáles tienen funciones concretas que asumir.
Crear situaciones donde los padres puedan escuchar, observar… que los hijos los vean ejercer el papel de profesor invitado.
Esa relación logra que el papel de la escuela sea la prolongación del papel de la familia.

