A través de la cultura, absorbemos las grandes enseñanzas entregadas por los maestros espirituales de todas las tradiciones durante los pasados miles de años.
Se puede precisar que nuestras raíces culturales afirman nuestra conexión con la humanidad histórica y política, implica, que somos un organismo universal.
Es una lástima, que nuestro sistema industrial actual se ocupa de la acumulación de riqueza más que de la paz espiritual. Esto ha causado que nuestras nacionales olviden el sentido de unidad de la humanidad con la naturaleza, una muestra es el desastre ecológico al que asistimos.
Se necesitan sistemas políticos y económicos equilibrados, mediante una entendimiento comprensivo e integral de las dimensiones personales, sociales, económicas, ecológicos, políticas.
La espiritualidad es como el silencio, siempre está ahí.
La ausencia de armonía en nuestras vidas es como el ruido que se impone sobre el silencio.
¿Cómo vivir de tal manera que se elimine el ruido?
Los humanos deberían tener múltiples lealtades; a uno mismo, a la familia, a la cultura, a la nación, a la humanidad, al mundo y al universo.
Solo podemos tener éxito si hay un renacimiento espiritual de las conexiones inherentes que hay en todas las manifestaciones de la vida.
Así, el camino de la espiritualidad es hacer un camino cuyo proceso multifacético englobe desde el organismo humano hasta la totalidad del universo.

