El ser humano, que asedia con vigorosa voracidad a la naturaleza, se ha convertido en el más implacable depredador de la historia del planeta.
Ante la complicidad de gobiernos demágojicos y la negligencia de la sociedad civil, estamos asistiendo al suicidio de la humanidad entera.
Ahora, vivimos en medio de una crisis nuclear de poderosa magnitud.
Jamás como en estos tiempos la vida se había visto amenazada a la contaminación ambiental y a la depredación de los recursos naturales. Es claro, el trastorno que se ha ido operando con el clima en el transcurso de los últimos años.
A cada momento enfrentamos situaciones criticas.
Cambios que hacen inviables nuestros proyectos.
El calor ha aumentado mas que en otras épocas, y la temporada de frió también ha sufrido consecuencias de temperatura respectiva.
Estamos abocados a un desastre que nos puede impactar a todos. Detrás de todo esto se esconde el peligro inminente de la muerte, hablamos de cáncer, de múltiples enfermedades, de terremotos, maremotos. Y otras, que repercuten en la estabilidad de los ecosistemas.
Así, el ser humano se cree ultra poderoso con permiso para destruir todos sus vecinos, si esto continua terminara destruyéndose así mismo.
O frenamos el proceso de destrucción que hemos emprendido contra la naturaleza o caeremos irremediablemente demolidos por situaciones ocurridas en otras latitudes del planeta.
No olvidemos, TODOS somos UNO.

