Me preocupa hacia dónde se dirige la sociedad dominicana: un camino hipócrita, vanidoso y consumista. Sobre todo en el ámbito de la juventud. Esto abre caminos, crea opinión y propone argumentos. Sociedad insustancial, sin patria, sin contenido, carente de principios, clientelista, corrupta, al dinero, al disfrute ilimitado, sin restricciones.
Hay un grupo social con gran vacío moral: y no es feliz, aun teniendo materialmente casi todo. Es una sociedad en cierto modo enferma, que se acomoda en ausencia de coherencia y del compromiso con los demás, porque vive una cultura del momento, banal, permisiva, fatua, donde todo vale. ¿Qué otra cara tiene la moneda? ¿Qué pasa con experimentos fundamentales del siglo XX y el siglo XXI?
La explosión demográfica luego de alcanzar los 6,000 millones de personas a finales del siglo XX, lo cual significa que nos hemos cuadruplicado en un siglo. Seis mil millones de humanos constituyen un experimento global.
¿Qué hacer con el calentamiento global a medida que la temperatura sube? Las conquistas científicas han traído transformaciones evidentes. Esta tercera reflexión está conectada con las anteriores. El progreso tecnológico promete y amenaza, en lo bueno y en lo malo.
La siguiente inquietud, que implica a los demás, es el progreso de la evolución, la capacidad de nuestra especie de conformar su evolución con otras que la rodean.
Y así, comparto el sueño, esperanza y ruego del evolucionista E.O. Wilson de que todo lo que estamos aprendiendo sobre nosotros y el universo encajará pronto en una visión única y holística, que abarcará las filosofías antiguas, modernas y posmodernas, las artes y las ciencias, los experimentos y los sentimientos más íntimos, incluido esa mezcla de esperanza, terror, curiosidad, sentido práctico y puro juego que nos induce a intentar mirar hacia delante.

