Estrés, tiempo y control
Casi todos tenemos reloj, pero nadie tiene tiempo. Y naturalmente la culpa no es de los relojes. Eliminarlos sería como deshacerse de los automóviles y aviones para abolir las distancias.
El avance de la técnica ha afectado al tiempo tanto como al reto de la naturaleza. Los artefactos de que disponemos nos han hecho creer que el tiempo es limitado. También creíamos que el agua, al aire, la vegetación, los mares y la capa de ozono eran imperturbables; sin embargo, nuestro uso irracional los ha alterado de una forma tal que ya estamos viviendo sus consecuencias.
¿Asimilaremos esto? Si los ecologistas reclaman la recuperación del medioambiente en congruencia deberíamos trabajar en el rescate del tiempo.
Los deseos, anhelos, metas, esperanzas, sueños bien organizados, pueden convertirse en objetivos. Y transformar en forma racional las aspiraciones que tenemos respecto al tiempo, sin que nos conviertan en máquinas. Y permita disfrutar más de la vida.
Sé que en una cultura como la nuestra, tan atado a los procesos de la llamada modernidad, la creatividad incomparable del dominio del tiempo, representa todo un desafío.
A veces corremos; no podemos parar…El resultado es el stres que se apodera de nosotros y a la acumulación de tensión se le agrega la tendencia de actual: no podemos estar quietos y recuperar la calma… Hoy todo parece que se caracteriza por la aceleración de los procesos; desde el avance de la ciencia hasta el ritmo de cada ser humano. En medio de esta vorágine, cabe preguntarnos: ¿Por qué y para quién organizar nuestro tiempo?
Pienso, que hace falta una reeducación, un entrenamiento. Adueñarnos de nuestro tiempo y estipulado, sin caer en la robotización y sin permitir interferencias que nos desequilibren.
Tomar control de nuestro tiempo es exterminar los debería y los tengo que (esa carga que duele en los hombros) y sustituirlos por hice, ya está, logré, terminé. La tensión que produce el estrés, no es consecuencia de realizar diversas actividades, sino de la fricción entre lo que tenemos que hacer y lo que realmente hacemos, todo esto amerita, control para nuestra seguridad.
Muchas personas temen que al disciplinar el uso del tiempo pierden su espontaneidad. En realidad, el individuo dispone de libertad para dar rienda suelta a su imaginación, mientras elabora un plan de acción con relación al tiempo. Ahí, se puede dar el permiso de ser audaz y creativo, original y único. Sólo tiene el límite que él se impone. La libertad y la imaginación se utilizan para concebir objetivos. La inteligencia y la capacidad para llevarlos a la práctica. Implica, control de la emocionalidad.
La actitud básica es fijar objetivos y atenerse a ellos; el complemento imprescindible es evitar cualquier distracción. La esencia del dominio del tiempo es ocupar cada día con la justa cantidad de actividades. Si nos excedemos, perdemos energía y tiempo por las emergencias e interrupciones, y si nos quedamos cortos, desperdiciamos el tiempo.
cesarpichardo1@hotmail.com

