A don Álvaro Arvelo
¿Qué es lectura?
Esta pregunta puede tener muchas respuestas.
¿Se le puede llamar lectura a la mejor comprensión de nuestra civilización? Si ésta fuese una persona, se llamara cultura. Desde esta perspectiva, don Álvaro Arvelo Hijo es un ejemplo excepcional, una enciclopedia humana, que cada día pone de manifiesto la magia de su relación con el mundo que conoce y hasta con el que imagina.
Sólo la práctica de la lectura permite comprender la propia sociedad y ayuda a entender lo increíble que resulta. La lectura es una cultura que posibilita conocer experiencias y observarlas al mismo tiempo.
¿Quién de aquéllos con la aficción a la lectura no ha experimentado que una idea que anteriormente le había dejado frío, de repente empieza a brillar como una estrella en explosión? A cada momento son más las personas que viven cosas similares. Aunque la verdad es que nuestro saber sufre una profunda transformación, y nuestro sistema está en crisis.
Quienes tienen la necesidad de enriquecer su propia vida y desarrollar mejor su órgano perceptivo acceden a la cultura de la lectura y de participar con dedicación, adquieren el legítimo derecho que otorga la conversación de la civilización. Así, los verdaderos profesionales de la educación defienden la lectura por convicción. Es que en la lectura se aprende de los que saben, de los que creen que saben y hasta de los que no saben nada, y al establecer diferencia entre unos y otros se hace uso de esa virtud que consiste en comprender que de lo único que el ser humano es libre, es del pensamiento.
Wolfgang Amadeus Mozart escribió una carta a su padre en diciembre de 1782 en la que le hablaba de tres conciertos para piano que estaba componiendo (El K 413 en fa mayor, K 414 en La mayor y K 415 en Do mayor). El joven músico los comparaba con una buena lectura. Se encuentran entre los demasiado difíciles y los excesivamente fáciles, muy brillante, placenteros al oído; naturalmente, sin caer en lo hueco, aquí y allí, sólo los conocedores hallan deleite, pero de modo que aun los entendidos gozaran sin saber por qué.
Para lograr una relación viva con la cultura hay algo que resulta imprescindible en la lectura: dejar de lado toda solemnidad, y es ahí donde radica el éxito de conexión entre don Álvaro Arvelo, sus compañeros de tarea común, y los oyentes del amplio espectro del Gobierno de la Mañana de la Z, porque abandona toda grandilocuencia y toda vaguedad conceptual, su estilo de comunicar es una motivación a la lectura, pues contribuye a familiarizarse con otras culturas y enseña a apreciar el valor del conocimiento.

