El Nacional
Las importaciones indiscriminadas de alambres eléctricos y de comunicaciones, que en cuatro años pasaron de 13 a 104 millones de dólares, utilizando mecanismos no transparentes, tienen preocupada no solo a las empresas productoras de ese material, sino también a la Dirección General de Aduanas, cuyos mecanismos de control han sido violentados.
Un análisis de las importaciones de cables eléctricos y de comunicaciones del período 2004-1009, cortado al 13 de marzo, da cuenta de que los mecanismos de verificación de la Dirección General de Aduanas, están imposibilitados de comprobar medidas que no sean de unidades de peso.
Sin embargo, las importaciones se hacen utilizando además de las unidades de peso, otras de longitud y empaques, lo que imposibilita la validación de los valores declarados contra las unidades.
El documento destaca que son extrañas y sorprendentemente voluminosas las importaciones realizadas por empresas hoteleras sin el pago de aranceles ni itebis. Aquí se llamó la atención acerca de la existencia de vasos comunicantes entre esas importaciones y el mercado local.
Una situación similar ocurre con ciertas instituciones del Estado que realizan obras civiles de infraestructura, observa el informe. Se destacó en particular el caso del Metro de Santo Domingo, donde las importaciones de alambres fueron voluminosas y se cree que fueron abultadas y los excedentes, importados libre de impuestos, colocados en el mercado local. El documento, tomando datos de la Dirección General de Aduanas, citó que en el año 2008, cuando ya el Metro de Santo Domingo estaba en su etapa final, incluso en una fecha tan temprana como febrero de ese año, en que se hizo una prueba con el presidente Leonel Fernández y decenas de personalidades a bordo, por lo que se supone que la mayor parte del cableado estaba instalado, indicó que se hicieron importaciones de alambres por un monto de seis millones 591 mil 755 dólares.
Conocedores del mercado han indicado que posiblemente, esas importaciones de alambres para el Metro, pese a estar nominalmente a nombre de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (por aquello de la exoneración de los impuestos), en realidad fueron hechas por contratistas de la obra, que trajeron más alambre del que se necesitaba aprovechándose de esa coyuntura.
El documento destaca que en el año 2004 las importaciones de alambres totalizaron 13 millones 851 mil dólares; en el 2005 subieron a 20 millones 626 mil dólares y en el 2006.
