República Dominicana suscribió en 1998 acuerdos de libre comercio con Centroamérica y la Comunidad del Caribe (Caricom), poniendo fin de esa manera a décadas de relativo aislamiento integracionista.
Pero la relación de comercio que se mantenía positiva con Centroamérica, ha devenido en deficitaria. Otro tanto ha estado ocurriendo con las principales economías de Caricom.
El crecimiento de las exportaciones se ha dado fundamentalmente por un asunto coyuntural de precios en el mercado mundial.
Posterior a los citados tratados comerciales el país firmó en el 2004 el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica (Cafta).
Y es que la economía dominicana logró insertarse en el comercio internacional durante las últimas dos décadas del pasado siglo mediante el surgimiento de nuevos sectores líderes en las actividades generadoras de divisas.
Es por lo tanto previsible que dicho cambio tuviera implicaciones importantes sobre un conjunto de variables relevantes para el crecimiento y desarrollo económico.
La República Dominicana ha sido exitosa en cambiar, en el plazo relativamente corto de dos décadas, las fuentes de generación de las divisas necesarias para financiar sus importaciones.
Paulatinamente las exportaciones de las zonas francas y el turismo fueron desplazando las exportaciones de bienes agrícolas tradicionales.
Las nuevas actividades dinámicas consiguieron aprovechar las oportunidades derivadas del aumento del nivel de renta en los países desarrollados y del acceso preferencial a los Estados Unidos.
El país consiguió diversificar tanto los productos como los mercados de destino de sus exportaciones de bienes y servicios, aunque siempre Estados Unidos siguió siendo el principal destino geográfico de las exportaciones y proveedor número uno de las importaciones.
Dado el estado actual de desarrollo del turismo y las zonas francas en la República Dominicana, surgen varias inquietudes sobre la sostenibilidad de estas actividades, no sólo como proveedoras de divisas sino como promotoras del crecimiento y el desarrollo nacional en el mediano plazo.
En lo que respecta a las zonas francas, los elementos que condicionan su desarrollo futuro provienen tanto del ámbito interno como del ámbito externo.
En el plano interno, el avance hacia procesos productivos tecnológicamente más avanzados requiere una inversión en calificación de recursos humanos con los cuales el país no cuenta en el corto plazo.
Si bien es perentorio el aumento del nivel general de educación del pueblo dominicano, también es necesario la formación de técnicos especializados en las ramas de producción de las zonas francas relacionadas con la tecnología de punta.

