Viendo a distancia
Pocos ciudadanos norteamericanos recordarán los años vividos durante el período de profunda crisis económica conocido por la posteridad como la Gran Depresión, la cual estalló en 1929 y se prolongó durante la década de los treinta.
Ya se cumplieron ochenta años de aquél histórico mensaje dirigido al Congreso por Jon Calvin Coolidge (1872-1933), a la sazón fungía como el trigésimo presidente de Estados Unidos, en el que llamaba a considerar el presente con satisfacción y anticipar el futuro con optimismo.
Así pensaba el presidente Coolidge un 4 de diciembre de 1928, quien estaba próximo a concluir su mandato para dar paso a Herbert Clark Hoover (1874-1964), quien tuvo que lidiar con el derrumbe de las bolsas de valores de Wall Street y el colapso del sistema bancario estadounidense, lo que se propagó a escala mundial.
Nadie pensaba en una crisis económica de proporciones astronómicas estaba tocando las puertas. Al más alto nivel del poder político existía una euforia por la tranquilidad y prosperidad del modo de vida norteamericano. El derrumbe financiero se produjo tan solo tres semanas después de esas optimistas expresiones.
No se trata ahora de atribuir culpa de falta de prevención al mandatario estadounidense por no haber pronosticado el advenimiento de la crisis, tal como lo señala el preclaro economista John Kenneth Galbraith (1908-2006) en su clásica obra El crash de 1929 (1955).
Guardando la distancia histórica, valdría la pena preguntarse qué ocurrió con los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI) acerca de la marcha de la economía mundial.
Documentos del FMI elaborados en el 2007 daban cuenta de que para los técnicos del organismo crediticio multilateral la economía de Estados Unidos seguiría en prosperidad durante todo el 2008 e incluso hacían proyecciones de estabilidad financiera hasta el 2010.
¿Cómo se explica que una institución que cuenta con centenares de técnicos y economistas de alto nivel académico no pudo monitorear el comportamiento del sistema financiero estadounidense y los problemas estructurales existentes en la base de la economía real o esfera de la producción?
El FMI es recurrente en las equivocaciones sobre las proyecciones del desempeño de la economía mundial, así como de los movimientos productivos, comerciales y financieros de las respectivas economías nacionales.
La actual crisis económica mundial pone en evidencia la necesidad de una profunda revisión de los criterios metodológicos para el monitorio de los fenómenos económicos adoptados por algunos organismos internacionales.

