Durante el último trimestre del 2009 algunos economistas acuñaron la expresión brotes verdes para vender la idea de que la crisis económica mundial que se desató dentro del territorio financiero EE.UU. estaba siendo superada
El citado entusiasmo tuvo su fundamento con la entrada en vigencia de la ley de estímulo fiscal promulgada por la Administración Obama en fecha 17 de febrero de 2009 y mediante la cual se inyectaría unos 787 mil millones de dólares dentro del sistema financiero para salvarlo de una quiebra inminente.
Nunca antes en la historia político-económica de Washington se había aprobado un paquete de salvataje tan ambicioso para proteger al sector financiero y empresarial. Incluso Timothy Geithner, secretario del Tesoro, llegó a sostener que con semejante programa la tasa de desempleo iba a decrecer rápido, pero
Hoy, sobre una población económicamente activa que supera los 50 millones de trabajadores, el desempleo en la tierra del billete verde se mantiene por encima del 9,5 por ciento. Más de 4 millones 300 mil ciudadanos norteamericanos se encuentran con dificultades para acudir al mercado en busca de bienes y servicios.
La economía real (la que se refiere a la esfera de la producción) se encuentra afectada seriamente por la crisis económica. No ha bastado la puesta en práctica del paquete de estímulo fiscal superior al 1,2 billones de dólares para estimular a un sector privado que todavía se muestra desconfiando ante la crisis.
El tercer cuatrimestre del 2010 se iniciará dentro de pocos días. Soplan aires de expectativas respecto del desempeño de la economía norteamericana y su proyección sobre el clima internacional de negocios.
Datos oficiales de la Administración Obama revelan que mientras en el primer trimestre del presente año el crecimiento económico fue de 3,7 por ciento, ya para el segundo trimestre disminuyó al 2,4 por ciento, en tanto se espera que un reforzamiento de la tendencia decreciente del Producto Interno Bruto (PIB).
Tan preocupante es el actual desempeño de las actividades productivas, comerciales y financieras en Estados Unidos que para Ben Bernanke, presidente del Sistema de la Reserva Federal (FED Banco Central) la situación actual es inusualmente incierta
Incluso se habla de una nueva caída recesiva en la economía que adoptaría la forma gráfica de la letra «W», en la cual el PIB sube su valor, pero rápidamente vuelve a declinar por el agotamiento del dinero de los planes de estímulo (gasto público), retrocediendo la demanda por nueva vez.
Al llegar a este punto una verdad se impone: la recuperación de la economía norteamericana podría prolongarse en el tiempo, arrastrando tras de sí al conjunto de la economía mundial, sobre todo a los países latinoamericanos y caribeños que acusan altos índices de dependencia económica.

