Opinión

Presencia económica

Presencia económica

¿Un termómetro real?

 El comportamiento de las bolsas de valores en Wall Street sigue enviando señales de difusas y confusas sobre la anunciada fase de recuperación de la economía norteamericana.

 Es recurrente la tesis que postula la importancia de los movimientos bursátiles como instrumento de medición del desempeño económico. Así, Wall Street es considerado como un termómetro que mide el pulso de la economía estadounidense.

Cierto es que los vaivenes que suelen registrarse en las operaciones financieras de las bolsas suelen constituir un reflejo del valor de las acciones de las empresas, que a su vez son producto de la disminución  o ganancia de los márgenes proyectados de utilidades.

Algunos teóricos del mundo económico suelen adoptar un criterio un tanto unilateral e ideológico al momento de evaluar el comportamiento de la economía estadounidense más allá de los numeritos bursátiles.

Oriol Amat, economista de la Universidad Pompeu Fabra, con sede en Cataluña, España, es un convencido de que “donde hay un mercado libre, los precios fluctúan en función de la oferta y de la demanda”, pero deja de lado una verdad incuestionable: la llamada mano invisible del mercado es un mito. El mercado es ciego y engañoso.

De lo que se trata es de irse a los fundamentos de la economía real, esto es, la esfera de la producción.  El análisis de la economía de Estados Unidos  servirá para explicar lo expuesto en el presente párrafo. 

El Producto Interno Bruto (PIB) mundial asciende a  65 billones de dólares, de cuyo monto EE.UU. aporta alrededor de 14 billones, equivalente a casi una cuarta parte  del valor total de los bienes y servicios que generan todas las economías del planeta.

Las innovaciones tecnológicas y las investigaciones científicas mantienen a la economía norteamericana en un lugar cimero dentro olimpo económico  mundial, a pesar de que su crecimiento económico anual ha venido decreciendo…

Y es que Estados Unidos, como toda economía, vive momentos de alzas y bajas en sus afanes productivos, comerciales y financieros. Es algo parecido a los vaivenes o cambios de estados de ánimo que suele experimentar una persona.

¿Quién de nosotros no ha estado muy alegre y al otro día amanece con el ánimo un tanto apagado?

Hablamos de los ciclos económicos. El economista ruso Nicolás Kondrátiev (1892-1931) hizo grandes aportes al análisis de las coyunturas económicas al demostrar la importancia de los ciclos económicos de duración prolongada.

No es correcto pensar que la actual crisis económica estadounidense llegó para quedarse, por los siglos de los siglos…

La dinámica actual de las bolsas de valores localizadas en Wall Street está  enviando señales intermitentes de una luz que muestra el lento final de la actual fase recesiva de la economía mundial.

El Nacional

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