Opinión

Presencia económica

Presencia económica

Las periódicas crisis financieras y bancarias han venido fluyendo de manera recurrente  dentro de escenario económico mundial contemporáneo, obligando a dirigir la mirada reflexiva hacia atrás.

 En efecto, porque ocurre que la actual crisis económica mundial pone al descubierto las fisuras del añejo andamiaje monetario-financiero internacional, el cual quedó seriamente erosionado en agosto de 1971  cuando el gobierno de Estados Unidos dispuso la no convertibilidad del dólar en oro, dejando atrás los históricos acuerdos de Bretton Woods (1944).

El agrietamiento del sistema monetario-financiero internacional se acentuó durante los años setenta tras las recurrentes devaluaciones de dólar y los  acontecimientos político-militares acaecidos en la volátil región del Medio Oriente y del Golfo Pérsico que generaron crisis petroleras que impactaron adversamente sobre las finanzas  globales.

En los años ochenta Latinoamérica y el Caribe dio la nota con la crisis de la deuda externa. Fue el tiempo de la llamada década perdida.  Además, ¿cómo olvidar el histórico lunes negro (9 de agosto de 1987) que estremeció a la bolsa de valores de Nueva York? 

Durante la última década del pasado siglo diferentes puntos de la economía mundial registraron sacudidas en sus bases monetario-financieras, entre los cuales destacaron las crisis de México (1994-1995); Asia (1997-1998); Rusia (1998); Brasil (1999) y Turquía (2000).    

Se recuerda también que hace quince años el sistema monetario europeo se tambaleó, lo que aceleró la puesta en circulación del euro (moneda única europea), a los fines de evitar las sucesivas devaluaciones de las respectivas monedas de cada país miembro de la Unión. Pero en la actualidad el fantasma de la crisis profunda aflora…

La Gran Recesión (2008-2009) acentúo la percepción de que se está en el tiempo de las profundas modificaciones al sistema monetario-financiero internacional para cortarle las alas, por ejemplo, a  la abominable especulación financiera con los commodities (materias primas), especialmente el petróleo y los alimentos. Leonel Fernández Reyna, presidente de la República Dominicana, ha llevado la voz cantante en esta materia.

En los foros internacionales se acentúan los debates en torno a la creación de nuevos organismos financieros  internacionales que regulen la salida de capitales, inversores y ahorradores, con el propósito de evitar que las crisis se propaguen por todo el mundo. Eso luce tan interesante como oportuno.

Parece llegado el momento en que una buena parte de las reservas internacionales  del área (que superan los 700 mil millones de dólares) pasen a ser depositadas en una instancia monetario-financiera central que se encuentre articulada con los respectivos bancos centrales de las economías miembros.

Por eso satisface saber que América Latina y el Caribe está dando pasos concretos para la estructuración de una novedosa arquitectura monetario-financiera llamada a responder genuinamente a sus intereses económicos regionales. Es tiempo de integración.

El Nacional

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