Es necesario tomar conciencia acerca de la relación y diferencia existente entre la macro y la microeconomía. Porque hay que cuidarse de atribuir exclusivamente el manejo de esos conceptos a los especialistas y técnicos de la ciencia económica.
El enfoque microeconómico estudia los problemas desde una óptica que pone énfasis en las unidades individuales, como lo son el individuo, las familias o las empresas individuales. Porque en la práctica, todas las personas resultan ser economistas vivenciales.
Desde el momento mismo en que salió a la luz pública la obra La riqueza de las naciones (1776) escrita por Adam Smith se pasó a un análisis del papel de lo individual dentro del mercado. Era la época del naciente mundo económico capitalista que rinde culto al individualismo y a las fuerzas sacrosantas del mercado.
La visión macroeconómica se detiene en el comportamiento de agregados económicos. Esta otra forma de contemplar los fenómenos productivos, financieros y comerciales recurre a una observación global de la economía.
John Keynes ( 1883-1946), economista británico que legó a la humanidad un sustancioso y metodológico enfoque macroeconómico expuesto en su clásica obra titulada Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936) es considerado como uno de los constructores del término macroeconomía.
El libro abogaba por políticas económicas activas por parte del gobierno para estimular la demanda en tiempos de elevado desempleo, por ejemplo a través de gastos en obras públicas. Esa obra es considerada como una de las pioneras en el enfoque moderno de la economía en su conjunto.
Keynes vivió el colapso de la economía mundial durante los turbulentos años de la Gran Depresión (1929-1933) y apostó al incremento del gasto público como una de las palancas claves para dinamizar la economía y estimular así el consumo y la inversión del sector privado.
Crecimiento económico, inflación, desempleo, balanza, comercial, deuda externa, tasa de interés (que expresa el costo del dinero) revelan la marcha de la economía global.
Ahora bien, hay que cuidarse de pensar que la distinción entre macro y microeconomía es una realidad. Ha sido el pensamiento científico que ha separado ambas formas de estudiar la economía. Pero en la práctica lo macro va asociado a lo micro. Son dos caras de un a misma moneda: el fenómeno económico.
Se equivocan quienes analizan los fenómenos económicos separando lo macro de lo micro, como si se trataran de compartimientos estancos de las actividades productivas, comerciales y financieras. Todo forma una unidad indisoluble. Una visión dialéctica, dinámica.
El reconocido economista John Kenneth Galbraith (1908-2006) era categórico en afirmar: Es imposible aproximarse a la verdad si no se estudia el conjunto de la actividad económica. Lo que sí resulta innegable es que si no se tiene un conocimiento real sobre la marcha de la economía su conjunto, existirían dificultades para la el diseño de medidas productivas, comerciales y financieras que estimular el crecimiento y desarrollo de la microeconomía.

