¿Cambios mundiales?
El esquema de integración económico-política de la Unión Europea (UE) atraviesa serias turbulencias que amenaza a mediano y largo plazo su perdurabilidad, siendo el hecho institucional más impactante en la actualidad la reciente aprobación del “Sí” en el referéndum del 23 de junio de 2016 sobre la consulta a los electores británicos acerca de su permanencia o salida de la UE.
Se sostiene que el Brexit redistribuye las cartas de la geopolítica mundial, pero semejante enfoque tiene que verse a largo plazo, más allá de la simple coyuntura económica.
La palabra Brexit es una expresión que se forma con dos vocales ingleses: 1) Britain, el cual hace referencia a Gran Bretaña, en cuanto nombre del país y 2) exit, que significa salida. Ese término fue acuñado de la crisis financiera de Grecia y su posible salida de la zona euro.
Al día siguiente del referéndum se produjo un derrumbe de las bolsas de valores de Londres, Nueva York y Tokío, entre otras, evaporándose en un abrir y cerrar de ojos alrededor de 2 billones de dólares. Pero seis meses después de ese hecho político la Unión Europea luce desconcertada por la inminente salida de Gran Bretaña de su entorno institucional.
El Reino Unido entró a formar parte de lo que entonces se llamaba Comunidad Económica Europea (CEE) en 1973 y, tras renegociar las condiciones de su entrada, celebró un referendo en 1975 sobre la permanencia. Pero esa otrora gran potencia mundial siempre tuvo un pie fuera de la Unión Europea. Nunca adoptó el euro como moneda única común. Mantuvo su libra esterlina.
Para el contexto latinoamericano y caribeño hay quienes sostienen que el principal efecto del Brexit es la incertidumbre que genera para todos, por lo que resulta difícil calibrar con certeza sus consecuencias en la región.
Para el caso concreto de la República Dominicana se reconoce que los flujos de comercio con Gran Bretaña acusan un volumen residual, pues los últimos tres años el valor de las exportaciones representó sólo el 1,6 por ciento del monto global de las ventas de bienes al resto del mundo, en tanto que las compras de mercaderías británicas por parte de nuestro país apenas representó menos del 1 por ciento de las compras dominicanas a los mercados internacionales.
El gobernador del Banco Central de la República Dominica, economista Héctor Valdez Albizu, ha ofrecido declaraciones importantes sobre un posible impacto del Brexit sobre el conjunto de la economía dominicana.
Reveló que durante el periodo 2010-2015, el flujo neto de inversión extranjera directa (IED) desde Reino Unido al país acumuló unos 90.5 millones de dólares, representando tan sólo un 0.7 por ciento del total de los flujos de inversiones directas captados por la economía nacional.
Pero más allá de las turbulencias monetario-financieras que pudiera generar el Brexit sobre el conjunto de la economía mundial, hay que asumir conciencia de pudiéramos estar en la antesala de una reformulación de la Unión Europea, en cuanto esquema de integración económica que ejerce gran influencia dentro de las transacciones comerciales, financieras y productivas a escala global.

