Opinión

Presencia económica

Presencia económica

Daniel Guerrero 

¿Un nuevo mapamundi?
El siglo XIX marcó el adiós a un dominio económico de Europa dentro del mapamundi, pues los avances productivos, comerciales y financieros de Estados Unidos ganaban terreno ante una Gran Bretaña que se iba quedando atrás en su incursión dentro de los niveles de producción mundial de bienes y servicios.
La tierra del billete verde, Estados Unidos, emergía ya a los finales de la última década del siglo XIX como la principal economía del mundo para afianzarse de esa manera como primera potencia económica bajo las cenizas bélicas surgidas en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y reforzadas por las producidas durante la Segunda Conflagración Mundial (1939-1945).

Pero desde los años ochenta del siglo XX el mundo vio surgir nuevos actores protagónicos dentro de la economía mundial y en la reformulación de un nuevo orden mundial marcado por el ascenso productivo, comercial, financiero y tecnológico de los países asiáticos, destacándose, en primer lugar, Japón, China, Vietnam y otros países identificados como emergentes.

Con el inicio del siglo XXI las acciones geopolíticas dieron paso a la suma de voluntades gubernamentales de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS identificado con las primeras letras de cada uno de los países miembros, eso que en la gramática se identifica como un acrónimo) a la creación de un importante foro internacional de las economía emergentes para presentar un contrapeso al predominio de los países desarrollados dentro del escenario global.

El 43 por ciento de la población mundial (más de tres mil millones de personas) habita en el 21 por ciento de la extensión territorial del globo terráqueo (equivalente a casi 40 millones de kilómetros cuadrados) produciendo bienes y servicios que representan el 14 por ciento del PBI mundial (con un valor que supera los 15 mil millones de dólares, sobre una producción mundial que superan los 75 billones de dólares).

Naturalmente, el núcleo central de los países emergentes se localiza en el BRICS, pero eso no significa que el universo de estos países subdesarrollados con mayor ritmo de crecimiento económico se reduzca a tan sólo cinco economías, pues perfectamente hemos de agregar países como México, Egipto. Chile, Nigeria y Vietnam, para sólo citar algunos casos.

El ascenso de nuevas potencias en la jerarquía internacional no significará necesariamente una creciente inestabilidad o una mayor inseguridad global. En el pasado hubo transiciones de poder internacional que ocurrieron de forma pacífica, como del Reino Unido a Estados Unidos a inicios del siglo XIX o el ascenso de Japón durante los años ochenta del pasado siglo XX.

Pero hay que reconocer que los vaivenes cíclicos dentro de la economía global y la incidencia de factores geopolíticos han estado produciendo un enlentecimiento del ritmo decrecimiento de los países emergentes llevando a economistas y analistas internacionales a sostener que los países del BRICS han dejado de ser uno de los motores más activos del crecimiento de la economía mundial. Pero semejantes conclusiones lucen extemporáneas. Esperemos…

El Nacional

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