Hay que cuidarse de quedar atrapados en la exclusiva visión insular de los hechos económicos, relegando a un lejano plano el seguimiento a las actividades productivas, comerciales y financieras que se desarrollan dentro de la economía internacional.
Porque se proyecta para el futuro próximo un retorno a la recesión económica mundial. La Unión Europea (UE) ha sido declarada en recesión Europa. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que la recuperación de la economía mundial continúa, pero se ha debilitado, pues en las economías avanzadas el crecimiento ahora es demasiado bajo para cambiar sustancialmente la situación de desempleo, y en las principales economías de mercados emergentes (Brasil, India, China, entre otros) el crecimiento fue dinámico inicialmente, pero ahora también ha mermado.
El organismo crediticio multilateral se torna cauto en sus pronósticos sobre el desempeño de la economía global durante el próximo año 2013. Y así lo expresa: Las condiciones financieras probablemente seguirán siendo muy frágiles a corto plazo porque la implementación de una solución a la crisis de la zona del euro tomará tiempo y porque el tope de la deuda y el precipicio fiscal en Estados Unidos generan preocupaciones acerca de la recuperación de ese país.
¿Y qué pensar de la región latinoamericana y caribeña? Descartemos que nuestras economías se encuentren blindadas respecto de la incertidumbre y turbulencias financieras que agobian a la Unión Europea, así como de la lenta recuperación de la economía de Estados Unidos y el notorio declive en el ritmo de crecimiento de la economía asiática, particularmente en China y Japón.
Las economías sudamericanas se encuentran más expuestas al desempeño económico de la Unión Europea y China debido a su creciente vinculación comercial y financiera con esos polos de la economía mundial, en tanto que México, Centroamérica y el Caribe mantienen un mayor nivel de dependencia respecto de la economía de Estados Unidos. La orientación geográfica del comercio exterior de la República Dominicana va dirigida hacia el cotizado mercado norteamericano.
La República Dominicana acaba de estrenar un nuevo gobierno. El presidente Danilo Medina es el heredero institucional de una gestión gubernamental desempeñada por Leonel Fernández que se caracterizó por la aplicación de políticas económicas coherentes y realistas que lograron sortear los vientos huracanados desatados por la crisis económica mundial manteniendo la marcha de la economía nacional dentro de la senda del crecimiento y la estabilidad macroeconómica.
Cierto que el 2012 cerrará con un déficit fiscal que se estima superior al 8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) generado la acumulación de factores causales explicados ya por el ex presidente Leonel Fernández, los organismos crediticios multilaterales y analistas económicos nacionales e internacionales; pero la situación financiera es manejable en función de las medidas económicas que está aplicando el naciente gobierno del presidente Danilo Medina.
La maduración de muchas de esas medidas hay que proyectarla en el tiempo, pero sin lugar a duda sus resultados serán positivos para el desempeño de la economía nacional, no obstante la presencia de un entorno económico internacional plagado de incertidumbre y preocupación. Hay que seguir con lupa la marcha de la economía mundial. Los efectos que pudiese generar una nueva recesión económica mundial impactarían sobre la marcha de la economía nacional. ¿Quién pudiera negarlo?

