Opinión

Presencia económica

Presencia económica

Daniel Guerrero 

Tambores petroleros
Cuando se pusieron en práctica las medidas punitivas arancelarias por parte de EE.UU. contra las importaciones de acero y aluminio, los mercados financieros internacionales registraron turbulencias en el ritmo de sus operaciones debido a la posibilidad real de que se desatará una guerra comercial que impactara en el conjunto de la economía mundial.

Pero el petróleo -una materia prima estratégica para el desempeño de las actividades productivas globales- ha entrado dentro de la lógica del ajedrez geopolítico internacional como una pieza clave para atenuar la marcha sostenida de las contradicciones comerciales entre los principales polos del crecimiento económico mundial.

En efecto, desde que el presidente norteamericano Donald Trump firmó el decreto disponiendo las citadas penalizaciones arancelarias el termómetro de la bolsa de Wall Street en los mercados de futuros registró una volatilidad (vaivenes o inestabilidad) en los precios del petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia norteamericana y que es el más generalizado en esos mercados.

Al parecer algunos países productores e importadores de petróleo están observando con legítima preocupación el tic tac del reloj petrolero. De ahí que Estados Unidos, Unión Europea, China y las economías asiáticas (destacando también la incidencia de las denominadas economías emergentes que representan a los países más dinámicos del mundo subdesarrollado), así como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), están reprogramando parte de sus movimientos tácticos en la relación oferta-demanda del crudo.

Es dentro del contexto expuesto en el párrafo precedente que debemos interpretar las recientes advertencias vía twiter expresadas por el presidente norteamericano Donald Trump: «Con cantidades récord de petróleo en todas partes, incluidos los barcos con plena carga en alta mar, los precios del petróleo son artificialmente Muy Altos! ¡No está bien y no serán aceptados!».

Téngase en cuenta que en el 2016 los miembros de la OPEP y algunos países independientes en la producción del crudo optaron por recortar la oferta de la demandada materia prima en 1,8 millones de barriles diarios para reducir su exceso global, acuerdo que incidió en el alza de los precios en los mercados internacionales, a pesar del repunte de la extracción del petróleo de esquisto a través del procedimiento de la fragmentación hidráulica (fracking) por parte de productores norteamericanos.

¿De dónde ha sacado el mandatario estadounidense que el alza en los precios del petróleo se debe al acuerdo puesto en práctica por la OPEP desde los inicios del 2017? ¿Cómo pretenderá la Administración Trump revertir la tendencia alcista o la estabilización del mercado petrolero cuando estimula el incremento de la capacidad energética de Estados Unidos a través del petróleo extraído de las rocas bituminosas?

Porque las medidas punitivas arancelarias puestas en prácticas por Washington obedece a una visión proteccionista de su política comercial exterior, la cual ha estado gravitando en los reforzamientos del precio del barril del crudo, marcando una ruta que parecería estabilizarse en la franja de los 60-70 dólares el barril para el cierre del 2018.

El Nacional

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