¿Crack en Europa?
A mediados del 2008 la atención de los gobiernos europeos estaba concentrada en el impacto que podría tener sobre sus economías la crisis financiera mundial.
El antecedente más inmediato de la actual crisis económica mundial se encuentra en los denominados préstamos de alto riesgo (conocidos en la jerga bancaria como subprime) que son aquellos otorgados sin la debida observancia a las normas prudenciales elementales. Los subprime se originaban en el otorgamiento de préstamos fáciles para la adquisición de viviendas a partir del 2001. Eran los tiempos del otrora gurú de las finanzas, mister Alan Greenspan, quien durante el período 1987-2006 se desempeñó como presidente del Sistema de Reserva Federal (FED/Banco Central) de EE.UU.
Ese señor redujo hasta más no poder las tasas de interés para la concertación de préstamos hipotecarios: actuó con mucha ligereza. Un giro en el comportamiento de la economía obligó a la subida en precio del dinero. De repente, más de dos millones de deudores no pudieron pagar sus préstamos. Los bancos temblaron. Acudieron a los embargos de las casas hipotecadas. Los suicidios, los cuadros clínicos depresivos se hicieron visibles en muchos hogares estadounidenses.
El nerviosismo cundió no sólo por los predios de Wall Street, sino que se apoderó también de los inversores que apostaban en las bolsas de valores europeas. Ben Bernanke, jefe de la FED desde el 2006, apoyó sin reservas el astronómico rescate de los bancos norteamericanos aportando más de 700 mil millones de dólares.
En un principio, los gobiernos de Europa se mostraron tímidos y hasta con recelo sobre la posibilidad de construir un colchón financiero que evitara la caída en serie de importantes entidades financieras. Incluso, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE) mostró oposición al ejemplo de Estados Unidos, pero
Ahora el escenario de la nueva ola de turbulencias financieras se traslada a Europa, tras la noticia de profundos déficits presupuestales en Grecia, Portugal, España, Irlanda, Gran Bretaña El euro experimenta ya su primera crisis de valor.
Ahora se acusa a especuladores de Wall Street de haber escondido, mediante maniobras financieras, el monto de las deudas contraídas por entidades financieras, pues se ha denunciado que, por ejemplo, Grecia, burló los límites endeudamiento de la eurozona apoyándose en bancos de EU. Hoy, cuando el año 2010 está agotando dos meses de su calendario, las expectativas monetario-financieras acerca del comportamiento de varias economías europeas mantienen en vilo a los inversores norteamericanos, para no hablar de la incertidumbre que ya comienza a sembrarse en países de América Latina. Definitivamente, hay que cubrirse de un revestimiento especial para no tocar campanas al aire, pregonando a los cuatro vientos el advenimiento de una añorada fase de recuperación económica global. Porque nunca será suficiente insistir en la necesidad de que los gobiernos y economistas actúen con prudencia, conciencia y paciencia.

