Opinión

Presencia económica

Presencia económica

Daniel Guerrero 

¿Adiós al G7?

La lucha competitiva entre las potencias económicas del mundo por una redistribución de las diversas porciones que integran el pastel del comercio mundial se hizo sentir en la recién concluida 44º Cumbre del Grupo de los Siete (G7) efectuada en la ciudad de Quebec, Canadá.

El G7 es un foro surgido hace unos 45 años a instancia de Estados Unidos con el interés de concentrar a las principales economías de la época. Tan sólo esos siete países concentran alrededor del 64 por ciento de la riqueza material creada por la economía global y se expresa a través del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

Originalmente, en 1973 los ministros de Finanzas de Alemania, Estados Unidos, Francia, Japón y Reino Unido se reunieron por invitación del entonces secretario del Tesoro estadounidense, George Shutz, quien formaba parte de la tristemente célebre Administración Nixon (1969-1974), integrándose más adelante Italia (1975) y Canadá (1976) hasta conformar el denominado G7

En 1998 las economías del G-7, desmembrada ya la Unión Soviética y resurgida Rusia con los cambios político-económicos asimilables por Estados Unidos y el conjunto de los países desarrollados acordaron en 1997 el ingreso de Rusia al citado foro económico informal, constituyéndose así el G7 +Rusia, identificado como el G7+1, denominándose también como el G8.

A raíz del conflicto político-militar entre Ucrania y Rusia, donde éste último país retornó a la península Crimea a su jurisdicción soberana (2014), Estados Unidos y sus socios decidieron no invitar a Rusia a sus reuniones hasta tanto Moscú no retornara Crimea a Ucrania; pero Moscú nunca dio marcha atrás a esa decisión geopolítica. Fue así como desde marzo de 2014 Rusia no forma parte del G7.

Ahora, ante serias dificultades en las relaciones Europa-Estados Unidos el presidente Trump planteó el retorno de Rusia al G7; sin embargo, Moscú acaba de manifestar que sus intereses geoeconómicos están puestos en otros foros regionales.

En la actualidad se observa un mapamundi geoeconómico modificado por el surgimiento de potencias emergentes que como China e India ganan espacio dentro de los flujos comerciales internacionales, en medio de una Administración Trump que rinde culto al proteccionismo comercial y al uso de su influencia político-militar para tratar de imponer al resto del mundo su agenda económica unilateral, dejando atrás la vía multilateral en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para privilegiar los acuerdos bilaterales, país por país.

China, con su notorio crecimiento económico, ha reconfigurado el diseño del mapamundi geoeconómico contemporáneo, sobre todo a partir de su incorporación en el 2001 a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Y al llegar a este punto una verdad se impone: la Cumbre del G7 ha finalizado en medio del desconcierto y el reconocimiento de que la economía mundial se encuentra en peligro de caer en una guerra comercial desatada por las acciones punitivas arancelarias adoptadas por el presidente norteamericano Donald Trump, quien ha expresado que los acuerdos económicos lesivos para las empresas estadounidense deben quedar atrás, demandando al resto del mudo la eliminación de las trabas a las exportaciones de los bienes y servicios “made in USA”.

El Nacional

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