Opinión

Presencia económica

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Daniel Guerrero 

FMI: segunda parte…
Cuando en 1995 México se veía al borde del colapso financiero debido a la falta de reservas internacionales, devaluación del peso (moneda nacional) y el fortalecimiento del dólar el Fondo Monetario Internacional (FMI) acudió presuroso al rescate para evitar que su derrumbe impactara adversamente en el conjunto de las economías latinoamericanas y caribeña.

Todavía se recuerda la advertencia hecha por el reconocido economista norteamericano Lester Carl Thurow (1936-2016): “Negar la ayuda a México causaría una pérdida de confianza y pánico en los mercados financieros del mundo que incluso podrían derrumbarse. (…)”.

A seguidas Thurow enfatizó: “Si los mercados financieros del mundo quebraran, los perdedores, por supuesto, no serían los mexicanos sino los grandes operadores en los mercados financieros internacionales: los británicos, los alemanes, los japoneses y, los norteamericanos”.

En la crisis económica del México del presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) y que internacionalmente se conoció el “Efecto tequila” los principales centros financieros internacionales sumaron fuerzas para ir al rescate de la tercera economía de la región latinoamericana y caribeña.

Así, se logró reunir la cantidad de 52 mil 500 millones de dólares aportados por el FMI (organismo que entregó 17 mil 800 millones de dólares) y el Gobierno de Estados Unidos (con 20 mil millones de dólares), aunque otros actores financieros prometieron acudir en auxilio de México, pero ese apoyo financiero nunca llegó…

Pero si bien fue cierto que ese rescate financiero al México de 1995 sirvió para colocar al país en mejor posición financiera para poder enfrentar en pago del servicio de su deuda externa, provocó un empeoramiento en la calidad de vida de la población azteca debido a las medidas de ajustes, de austeridad financiera y recorte del gasto social exigidos por el FMI. Los males económicos estructurales y la desigualdad social en México perduran…

Veintitrés años después del gran rescate financiero de México, el FMI pone sus ojos en el desempeño de la economía argentina y observa cómo la tierra del tango parece abocarse a un período de turbulencias financieras y crecientes alzas en los niveles de inflación en medio de la pérdida de valor de su moneda.

La Argentina del conservador presidente Mauricio Macri suscribió un acuerdo con el FMI para recibir un préstamo de unos 50 mil millones de dólares que serían desembolsados en partidas diversas hasta el 2021.

El 22 de junio pasado se hizo un primer desembolso de 15 mil millones de dólares, esperándose para este mes de septiembre otros 3 mil millones, pero el organismo crediticio multilateral exige que se llegue a nuevos compromisos y condicionalidades por parte de Argentina: el ajuste debe ser mayor en el gasto del Gobierno y en la eliminación y reducción de diversos subsidios y del gasto social.

Los costos sociales y políticos del programa de ajustes exigido por el FMI serían muy fuertes para el presidente Mauricio Macri, a tal punto que éste podría verse forzado a desalojar la Casa Rosada, sede del Gobierno argentino, abrumado por el peso una creciente ola de protestas sociales y rechazo político.

El Nacional

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