FMI: ruta de gastos
Dando una demostración de revisión de sus tradicionales políticas de ajuste el FMI advierte sobre el peligro que representaría para el retorno de la recuperación económica impactada por la crisis económica desatada por el fenómeno sanitario de la pandemia bautizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como covid-19.
En efecto, técnicos de la entidad crediticia están convencidos de que la deuda pública global va a tocar un máximo histórico al cierre del 2020 debido a los esfuerzos de los gobiernos para impedir un colapso económico por la pandemia del coronavirus, por lo que no se implica por sugerir la aplicación de una política de austeridad en el gasto público.
Durante el tercer trimestre de 2020 funcionarios del Fondo, tales como Gita Gopinath, quien funge como economista de la entidad y Víctor Gaspar, director del Departamento de Finanzas Públicas, llamaron la atención hacia el hecho de que la intervención del Estado a través del gasto público debería continuar como mecanismo para estimular la marcha del rescate económico afectado por la crisis sanitaria que podría extenderse más allá del inicio de la segunda década del siglo XXI.
Pero, ¿de dónde sacarán los gobiernos del mundo -fundamentalmente de las economías de los países en vía de desarrollo- durante los próximos años los recursos financieros para mantener activo la incidencia del gasto público en las ejecutorias de las políticas económicas para enfrentar los tormentos sociales, productivos y comerciales que se están generando al paso de la pandemia de la covid-19?.
Obviamente, el financiamiento externo (que implica una expansión del endeudamiento público) ha de ser una vía de primer orden, asumiendo que los organismos crediticos multilaterales serán más flexibles para que éstos tengan acceso a líneas crediticias que no impliquen -así sea coyunturalmente la sujeción a rígidas políticas de condicionalidad.
Asumiendo que esa política de flexibilización en el gasto público se proyecte como una constante cada vez que fuese necesario el FMI lo siguiente: «Si bien la trayectoria de la deuda podría seguir aumentando (…) una reducción de la presencia fiscal más temprana a lo que se justifica representa un riesgo aún más grande para la recuperación, con aún mayores costos fiscales».
Desatada la crisis económicas desde los inicios del 2020 al influjo de la expansión del coronavirus covid-19 los organismos internacionales ha enviado señales claras de para apoyar a los países que requieran ayuda financiera inmediata para la neutralizar en lo más posible la carencia de dinero para acudir en auxilio de agentes sociales y productivos que no pueden esperar.
En la lógica de exposición del FMI se entiende por la línea de Crédito Flexible (LCF) aquella que se usa para atender la demanda de préstamos de prevención y mitigación de crisis proveniente de países con marcos de política e historiales económicos muy sólidos.
Se trata del diseñó de un instrumento para modificar los mecanismos que utiliza el FMI para prestar dinero a los países que atraviesan una escasez de liquidez, con la idea de adaptar sus instrumentos de préstamo a las diversas necesidades y circunstancias de los países miembros.
Por: Daniel Guerrero
guerrerodanielus@yahoo.com

