¿El dinero es vital?
En todo momento, los hacedores de las políticas públicas deben tener muy en cuenta la debida coordinación que debe existir entre la cantidad de dinero en manos del público y las características del momento económico que vive la sociedad.
Una lectura al Antiguo Testamento conduce a fijar la atención en la siguiente aseveración: El dinero soluciona todas las cosas (Eclesiastés, 10:19).
Tiene mucho de fundamento ético aunque no la considero categóricamente cierta- aquella expresión del Nuevo Testamento que reza: El dinero es la raíz de todos los males (1 Timoteo, 6:10). No se trata de ofrecer una lección cristiana.
Por que lo cierto es que sin dinero no se puede ir al mercado en busca de bienes y servicios.
Cuando alguien dice que Fulano de Tal tiene mucho dinero, lo primero que aflora a la mente es la idea de bienestar económico. La propiedad del dinero se asocia a la riqueza aunque no necesariamente al bienestar.
Se puede disponer de dinero y carecer de salud. Una persona podría ser millonaria en dólares o euros y verse imposibilitada de superar una enfermedad terminal, como lo seria, por ejemplo, un cáncer. Cuando hablo de dinero me estoy refiriendo al conjunto de activos de la economía que utilizan los individuos normalmente para comprar bienes y servicios a otras personas.
Más descriptiva y realista resulta ser el enfoque económico que describe al dinero como cualquier mercancía ampliamente aceptada como un medio de intercambio y medida de valor en el pago de bienes y servicios o como descargo de deudas y obligaciones.
Pero, ¿cuál es la cantidad de dinero que debe circular por el torrente monetario-financiero de una economía determinada? El monto debe ser fijado por las autoridades competentes mediante la aplicación de instrumentos monetario según los requerimientos de las actividades productivas, comerciales y financieras. Cuando hablo de medio circulante (M1) me refiero a la cantidad de dinero en manos del público, el cual comprende el dinero en efectivo y los depósitos a la vista en las entidades bancarias.
Otro importante agregado monetario que conviene tener en cuenta para conocer la verdadera situación monetaria de una economía es la llamada liquidez bancaria (M2), el cual comprende el M1 más los depósitos en cuenta de ahorro, depósitos a plazo y operaciones de tarjetas de crédito, entre otros componentes.
La liquidez bancaria (M2) es un indicador de oferta monetaria ampliada.
Los citados términos monetarios deben ser seguidos muy de cerca por los diversos actores económicos de la República Dominicana, sobre todo en momento en que se aprecia una falta de dinero en manos del público, lo que implica una reducción en el ritmo de crecimiento de la economía nacional. No todo lo que brilla es dinero.
guerrerodanielus@yahoo.com

