Opinión

Presencia económica

Presencia económica

Comercio en gris
La crisis económica mundial está gravitando sobre el comportamiento del comercio internacional, a tal punto que la caída en las transacciones de bienes y servicios en el globo terráqueo podrían caer en el 2009 a los niveles del 1982.

 Durante décadas el comercio internacional se convirtió en el motor de la economía mundial al registrar niveles de crecimiento anual cercano al 8 por ciento, pero con la caída de la tasa de crecimiento de la economía global –que se estima no superará el 1 por ciento al terminar el presente año- aflorarán nuevos retos.

 Danny Leinpziger, renombrado funcionario del Banco Mundial,  ha sido categórico en sus proyecciones económicas: “El comercio mundial se está reduciendo debido a la caída de la demanda global y la falta de crédito”.

 Interesante resulta la aseveración de Pascal Lamy, director de la Organización Mundial del Comercio (OMC): «Los  números  del  comercio  van  a sufrir un vuelco. Ahora que la economía mundial tendrá crecimiento cero o negativo, el comercio tendrá una contracción del 6 o 7 por ciento».

 Y es que, en verdad, la actual crisis económica ha impactado de manera preocupante sobre la marcha del comercio mundial, a tal punto que en esa esfera se ha registrado un retroceso de 25 años en tan importante esfera.

 Al analizar los datos de la economía mundial se pone en evidencia una verdad irrefutable: Estados Unidos aporta 9,5 billones de dólares dentro del comercio mundial.

Téngase en cuenta que China, considerado también otro motor del comercio internacional, es responsable de 1 billón de dólares en el comercio mundial. (Me refiero al billón español, equivalente a un millón de millones de dólares).

Una crisis en Estados Unidos ejerce un impacto mayor en la economía mundial. Es obvio que la expresión financiera de la crisis incide –y mucho- en la disponibilidad de crédito bancario para acceder al mercado, afectando de esa manera la importante  esfera del consumo.

La crisis del crédito está estimulando la baja en el comercio, ya que los bancos se ponen más renuentes a dar créditos y muchos prestamistas especializados en comercio han tenido que dejar esa actividad debido a que están operando con pérdidas.

Pero esa reducción en el consumo internacional podría desatar fuertes presiones proteccionistas sobre el comercio mundial de bienes y servicios.

En efecto, ya hay señales claras de medidas compensatorias y hasta fijación de aranceles (impuestos aduaneros) por parte de economías que se sienten afectadas por la desaceleración del comercio mundial. El proteccionismo está sacando  sus uñas…

De una cosa sí estoy convencido: la actual crisis económica   será superada, pues aunque se trata de un fenómeno complejo, donde se conjugan aspectos productivos, comerciales y financieros, no se está ante el derrumbe apocalíptico del actual orden económico internacional. Eso hay que tenerlo muy en cuenta.

 guerrerodanielus@yahoo.com

El Nacional

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