Opinión

Presencia economica

Presencia economica

Un fantasma recorre la economía mundial, haciendo cruda presencia en los países latinoamericanos y caribeños: la sombra de la inflación, alimentada por el persistente incremento en los precios de los combustibles.

Los consumidores de la región han visto dispararse los precios de los hidrocarburos, fenómeno que a su vez genera un aumento en las cotizaciones del universo de bienes y servicios, pues en este mundo todo se mueve –directa o indirectamente- por obra y gracia del petróleo y sus derivados.

Economías sudamericanas sienten ya el impacto de la volatilidad (variación) en los precios internacionales del petróleo, fenómeno que ahora se acrecienta con la explosiva realidad político-militar que se vive en países árabes y en la zona del norte de África, especialmente en Libia. 

En Uruguay,  la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP),   el órgano estatal facultado para fijar los precios de los combustibles  que consume la economía interna, dispuso un nuevo aumento del 9,7 por ciento en todos los derivados del petróleo.

Y  grupos empresariales y sectores políticos de oposición exigen al gobierno del Frente Amplio que encabeza José  -Pepe- Mujica la rebaja de los impuestos que se aplican a los combustibles, pero el sacrificio fiscal del Estado en tiempo de incertidumbre económica global no es nada fácil.

Fernando Lorenzo, ministro de economía, expresó que Uruguay carece de dinero para subsidiar  el  precio de los hidrocarburos que consume la economía interna: “No tenemos recursos y no tendría una lógica ni un fundamento aceptable”.

En Argentina los automovilistas vieron incrementar  nuevo aumento generalizado en las distintas variedades de combustibles, cercano al 8 por ciento, al tiempo que la población mostraba preocupación por el impacto que ejerce esa medida sobre los niveles de precios internos de bienes y servicios.

Por los predios de Cuba,  el Ministerio de Finanzas y Precios dispuso aumento en los precios de los combustibles en poco más del 8 por ciento, advirtiendo que  no descartaba más incrementos ante la «marcada inestabilidad» de la «tendencia de los precios internacionales» del petróleo.

Y en la República Dominicana el panorama energético no deja de ser preocupante, toda vez que se trata de economía que depende de las importaciones de petróleo y sus derivados.

Aunque originalmente se estimó que la factura petrolera para el 2011  alcanzaría los 3 mil 600 millones de dólares, lo cierto es que semejante proyección ha quedado atrás, pues al momento de formularse el presupuesto nacional, se tomó como base un precio de 75 dólares el barril del crudo. Y todo apunta a que superará los 90 dólares.

Definitivamente, más que un fantasma, la volatilidad en los precios internacionales del petróleo se ha traducido en una tormentosa realidad que conspira   contra el crecimiento económico y el desarrollo social de países latinoamericanos y caribeños importadores de petróleo.

El Nacional

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