Eurocrisis
Las turbulencias financieras en Grecia, España y Portugal son ráfagas de una tormenta económica que podría propagarse a otros países de la Unión Europea (Alemania, Francia, Italia, entre otros) así como a la región latinoamericana y caribeña.
Ya se habla de una inminente crisis monetario-financiera en la Unión Europea. Sería como la versión comunitaria de la crisis bancaria que estalló en Estados Unidos y que se llevó por delante a instituciones como Bear and Stern (2007), Lehman Brothers, IndyMac Bank y Haven Trust Bank (2008), entre otras. Grave error de apreciación.
Los niveles de déficits fiscales y de endeudamiento público se han desbordado en no pocos países de la Europa Unida. Así, Grecia concentra un déficit equivalente a más del 14 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), en tanto que su deuda pública se encuentra ya muy por encima del 115 por ciento de la riqueza material creada.
El problema expuesto se vuelve más complicado al fijar la atención en las principales economías comunitarias. En efecto, Alemania, Francia e Italia siguen endeudándose cada vez más para poder hacer frente a sus recurrentes déficits presupuestales con relación al PIB. Importa saber que el 7 de febrero de 1992 se firmó el histórico Tratado de Maastricht, Holanda, el cual impulsó el proceso de integración económico-política de los países europeos, dando pasos concretos para la creación y puesta en circulación del euro, moneda única europea.
El 1ro. de enero de 2001 el euro comenzó a circular dentro de las economías comunitarias. Esa divisa pasó a ocupar un espacio competitivo frente al dólar, moneda por excelencia de la economía mundial.
Pero mucha agua ha corrido bajo el puente de las relaciones económicas internacionales desde que el billete europeo pasó de mano en mano y de entidad bancaria a entidad bancaria. En pleno 2010 se observa un debilitamiento de la divisa comunitaria respecto del billete verde norteamericano.
Economías como la argentina y brasileña para sólo citar algunas- podrían sufrir serios efectos en sus transacciones comerciales, sobre todo debido a las variaciones que se registran en los tipos de cambios o el valor de la moneda.
Todo apunta a un resurgir de las quiebras bancarias. Incluso se habla de una disposición expresa de las economías más desarrolladas de la Europa Unida para presionar que algunas abandonen el euro y retomen sus propias monedas.
Lo cierto es que los estallidos de protestas sociales que se están desatando en Grecia podrían degenerar en serias perturbaciones políticas y pérdida de confianza en los inversores, no sólo para la economía helénica, sino el conjunto de los países comunitarios.
Con sobrada razón Gordon Brown, primer ministro británico, José Luis Rodríguez Zapatero, gobernante español y Nicolás Sarkozy, presidente francés, están monitoreando paso a paso el comportamiento de la eurocrisis, pues ésta podría incidir en el comportamiento de los precios internaciones de importantes materias primas.

