Son muchos los que todavía no acaban de entender la necesidad del préstamo de 150 millones de dólares concertado con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar el “programa de apoyo a la consolidación del sector salud y la Seguridad Social”.
Deja mucho que desear que para consolidar la cobertura del sistema y mejorar la eficiencia del gasto en salud no se cuente con el personal técnico ni con los recursos que suponen las tareas, por lo cual la opción es el incremento de un endeudamiento de por sí elevado.
Una de las condiciones es modificar la Ley 87-01, de Seguridad Social, que es lo que se ha venido planteando desde hace tiempo para adecuarla a la demanda de servicios de los asegurados.
Es verdad que todavía es mucho lo que se tiene que hacer para mejorar la calidad y cobertura de los servicios de salud y seguridad social, pero la hipoteca del país a través de nuevos empréstitos internacionales es una fórmula que necesariamente tiene que revisarse.

