Es verdad que no se ha quedado con los brazos cruzados, pero el director de Aduanas, Rafael Camilo, tampoco vacilará en establecer responsabilidades sobre las anomalías millonarias detectadas en Santiago y Cotuí. Eso de utilizar los depósitos del organismo para operaciones ilegales constituye una afrenta desafiante. Al menos en Cotuí están presos Bernardo y Raymundo Ortega Almánzar con relación a las armas y los dólares encontrados en un depósito de la entidad. Pero en Santiago, donde se relaciona con la escandalosa operación a parientes de funcionarios y dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), todavía no hay detenidos. Camilo, que se ha caracterizado por su rectitud, tiene un reto en aclarar en el más breve tiempo el escándalo de los contrabandos. Por demás es obvio que por sus implicaciones políticas y económicas el caso no puede dejarse al tiempo. Puede diluirse. Hay que estar claros.

