Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La Dirección General de Impuestos Internos (DGII), que acaba de arribar a su décimo tercer aniversario, es de las escasísimas entidades públicas dignas de un merecido y sincero reconocimiento por el servicio que presta.  Los impuestos en todas partes son una mala palabra, de ésas que la gente no quiere ni oír nunca. Pero en materia de eficiencia todos sacan su comida aparte al director de la DGII, Juan Hernández. Las estadísticas sobre el crecimiento de las recaudaciones son su mejor aval. Y es que la DGII se ha ocupado de la capacitación y especialización de su personal y de la modernización de sus equipos de trabajo. Tan institucionalizado es el esquema con que opera que la ausencia de su titular, quien se repone de quebrantos de salud, no ha disminuido ni en un ápice la dinámica del organismo. La subdirectora y directora interina Germania Montás Yapur ha mantenido el mismo orden y entusiasmo, incluso en el trato con el  contribuyente, impreso por el competente, cordial, caballeroso y sonriente Hernández. La verdad es la verdad.

El Nacional

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