La caída de las ventas durante la Feria del Libro, aunque se trate de un astronómico 50%, no empaña el acontecimiento cultural clausurado el domingo. Aparte de la organización, la fiesta contó con una concurrida asistencia, sobre todo de estudiantes.
Las ventas caen no sólo por factores económicos, que siempre se invocan como uno de los principales, sino también por falta de novedad editorial. No se presentó en la feria ningún libro, ni siquiera best seller, que concitara el entusiasmo del público.
Quizás haya que fomentar la lectura, sobre la base de la cultura como artículo de primera necesidad, para estimular y mantener el negocio del libro.
Al sacar balance sobre las operaciones, el presidente de la Asociación Dominicana de Libreros (Asodolibro), Dennis Peña, reiteró una propuesta que debe ponderarse para que ferias de la cultura no se reduzcan a simples exposiciones. Planteó la necesidad de que se prioricen más actividades vinculadas al libro para motivar la lectura tanto como fuente de diversión como de conocimiento.

