Oportuno
Es una verdad de a puño que la estabilidad monetaria jamás debe estar condicionada a los vaivenes de los intereses políticos o electorales. Pero no hay otra forma de garantizar esa independencia como no sea a través de decisiones que pongan los intereses nacionales por encima de coyunturas particulares. La reforma constitucional que se discute constituye una valiosa oportunidad para la independencia que necesitan tanto el Banco Central como la Junta Monetaria, dos entes fundamentales para el desarrollo económico y social de cualquier nación. Si los asambleístas no lo hacen ahora, algún día habrá que establecer la autonomía constitucional que necesita la política monetaria de la influencia del Poder Eejecutivo. No se trata de un asunto personal, aunque haya méritos para ponderar al actual gobernador del Banco Central, licenciado Héctor Valdez Albizu, sino institucional. Y si en verdad se quiere fortalecer esa instancia se tiene que alejar lo más posible lo político del interés colectivo. Es tiempo, pues, para que se piense sinceramente en el desarrollo.

