Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

El ex presidente Alvaro Uribe ha quedado con la cara larga con la decisión de su sucesor de no dar  curso a la denuncia sobre las supuestas bases militares de la guerrilla colombiana en Venezuela. Con la iniciativa anunciada por la secretaria de Relaciones Exteriores, María Angela Holguín, el presidente Juan Manuel Santos evidencia que está más interesado en normalizar las relaciones con Venezuela que en la ruptura causada por Uribe. Y de paso se desmarca de su antecesor, de quien se veía como una marioneta por haber ganado el poder bajo su tutela. La joven y hermosa canciller colombiana, pero también inteligente, adelantó que la denuncia sobre las presuntas bases guerrilleras estaba entre los asuntos del pasado. Y es que los colombianos quieren ahora ver sólo hacia adelante, sin cargar con el pesado y conflictivo  lastre legado por Uribe. La canciller dejó claro que países ni organismos internacionales verificarán la denuncia sobre los supuestos campamentos guerrilleros, porque el interés de Colombia es la armonía y no la tensión en la región.

El Nacional

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