El incremento de un 15% en los sueldos de los maestros se combina con las circunstancias que han afectado la apertura de la docencia para que los educadores reflexionen sobre la necesidad de integrarse a la docencia. El aumento no será todo lo que merecen, pero representa un aliciente para comenzar la enseñanza con mejores perspectivas. La sensatez impone ver la decisión de esa manera, aunque no sea todo lo que se necesita para impulsar la calidad de la enseñanza ni tranquilizar el convulso sector. Los primeros días del año escolar suelen caracterizarse por el ausentismo, pero los tiempos son para que no se pierda un solo día de clase. Desde antes de la tormenta Irene en el horizonte se notan muchos nubarrones que ensombrecían el año escolar. De hecho, en varias comunidades los profesores anunciaron paros en demanda de la reparación de planteles o de mejores condiciones de trabajo. Con los días que se han perdido es para que todos los actores reflexionen sobre la necesidad de aprovechar la docencia. Y más con el aumento.

