El presidente de la Alianza País, Guillermo Moreno, no perdió tiempo en tipificar de político el apagón que el viernes obligó al Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional a aplazar su querella por corrupción contra el expresidente Leonel Fernández. Nada se puede descartar, sobre todo cuando no se cuenta con un sistema institucional en que estén deslindados los intereses particulares y colectivos.
En un país donde los apagones constituyen el pan nuestro de cada día y de los que nadie está exento es cuestionable el carácter político a la interrupción que le atribuye Moreno.
No importa la coincidencia, por suspicaz que incluso pueda resultar, de que la planta de emergencia del Palacio de Justicia tampoco entrara en operación. Más flagrante y censurable resulta la intimidación de supuestos abogados que insultaron a Moreno al ocupar la sala de audiencia en apoyo al exgobernante y presidente de la Fundación Global.
De todas formas, los incidentes son para que en la audiencia pautada para el próximo viernes se tomen todas las previsiones que garanticen el orden y la seguridad y eviten dudas sobre el papel de la justicia.
