Sean los 669.8 millones de dólares que alega la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) o los mil que dice la Asociación Dominicana de Industriales Eléctricos (ADIE) la deuda es de todas formas muy elevada. Y colocan al sistema al borde del colapso. Sin falsas alarmas. Nunca antes los compromisos, que generan un interés anual, habían alcanzado un monto tan elevado. De hecho, los prolongados apagones de estos días tienen que ver con la demora del Gobierno para saldar los atrasos, aunque se niegue. Ya los 500 millones de dólares que se aprobaron para subsidiar el servicio han quedado cortos frente a la magnitud de la deuda. Por más eficiente que pueda ser Celso Marranzini como vicepresidente de la CDEEE nada podrá hacer si no cumple con los generadores. No puede atribuirse a los precios del petróleo pues se ha determinado que el barril del hidrocarburo no ha alcanzado el promedio (107 dólares) que calculó el Gobierno en el presupuesto para este año. El atraso es señal de la crisis que las autoridades insisten en negar.

