Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

El asesinato del coronel César Augusto Ubrí Boció ha desatado lo que parece una necesaria profilaxis en la Policía. De ser así hay que esperar que se eliminen todos los tejidos que puedan hacer mestástasis en la parte sana que todavía queda del cuerpo policial. Hace tiempo que distintos sectores clamaban por una exhaustiva depuración de la Policía, pero no fue hasta la muerte de Ubrí Boció que la jefatura se percató de cuán infectada está la institución. La cancelación de un coronel, cuatro mayores, un capitán, dos primeros tenientes, nueve segundos tenientes, dos sargentos, dos cabos y un raso por indisciplina y hechos reñidos con la ley debe ser el primer remeneón como parte del proceso de depuración de las filas policiales. La reintegración, pese a la ominosa hoja de servicio, del cabo que habría participado en la muerte de Ubrí Boció, es uno de los motivos que han llevado a la Policía a revisar los expedientes de sus agentes. Lo cierto es que se trata de una magnífica oportunidad para restaurar la imagen del cuerpo, además de cumplir sus funciones.

El Nacional

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