Con la inauguración de la Torre Administrativa y el Comedor Universitario, el Gobierno culmina la construcción de un conjunto de obras con inversiones de miles de millones de pesos, que sin dudas han producido una profunda transformación estructural de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), no solo en su campus central, sino también en sus centros regionales. Tiene razón el presidente Leonel Fernández, al señalar que la UASD ingresa al siglo XXI con una infraestructura completamente adecuada a las expectativas que tiene la ciudadanía de lo que debe ser la Universidad. Corresponde ahora a las autoridades universitarias y a los más de 170 mil estudiantes que cursan estudios en esa academia, corresponder con las expectativas ciudadanas relacionadas con la excelencia educativa y la vinculación de la Alma Mater con los urgentes requerimientos del país y de su economía en los ámbitos de recursos humanos, investigación científica y extensión universitaria. En términos físicos, la Universidad Primada ha ingresado al último siglo, pero en términos académicos y filosóficos todavía está empantanada en la Guerra Fría y en la lucha por el medio millón. Es hora de despertar, que se hace tarde.

