El ministro de las Fuerzas Armadas, Sigfrido Pared Pérez, fue tajante al advertir que el patrullaje militar para prevenir la criminalidad y la delincuencia continuará hasta que sea necesario.
Así debe ser, aunque es obvio que la militarización de la ciudad no puede ser la respuesta al drama de la inseguridad ciudadana. Si bien la seguridad no tiene precio, los cuantiosos gastos que supone el operativo militar podrían ser utilizados en programas para combatir las causas que han generado la alarmante ola criminal y delictiva.
Todavía no se sabe con exactitud lo que se hace en ese sentido, a pesar de los múltiples proyectos que se han anunciado. Son detalles importantes, incluso hasta para despejar cualquier dejo de prepotencia en la declaración de Pared Pérez en el sentido de que el patrullaje, una decisión que no comparten todos los sectores, continuará hasta que sea necesario.
Lo que en modo alguno significa ni puede interpretarse como permanente. Y más cuando se supone que la medida no ha sido improvisada, además de contar con algún tipo de proyección.
