No tardarán en verse los resultados de la jornada de limpieza y acondicionamiento del Malecón emprendida por el Ayuntamiento del Distrito Nacional y la Asociación de Hoteles y Restaurantes (Asonahores). Con discusiones estériles en torno a responsabilidades no se iban a recoger los montones de desperdicios que cubren el área de Güibia ni a rescatar la arrabalizada zona. La intensa y saludable labor de rescate, que incluye la iluminación y la poda de las palmas de la avenida George Washington, debería acompañarse de una campaña de orientación sobre la importancia del ornato de la zona para el comercio y el turismo. Desde ya se nota un cambio que torna más atractiva una de las zomas más emblemáticas de Santo Domingo. Por toda suerte de desperdicios que arroja la gente los ríos Ozama e Isabela han sido convertido en focos de contaminación. El ejemplo que han ofrecido el Ayuntamiento del Distrito Nacional y Asonahores debe ser imitado por otros sectores en la recuperación de áreas que benefician el desarrollo de comunidades.
