Por más que parece diluirse la tradición, la gente suele hacer un alto un día como hoy para honrar a sus fieles difuntos. Pintar las tumbas, colocar flores, encender velas y orar por los fieles todavía se verifica cada dos de noviembre en los cementerios.
Es el día de que disponen especialmente muchos deudos para recordar a sus seres queridos.
El Día de los Fieles Difuntos es una tradición antiquísima que el paso del tiempo no ha lograr suprimir en la comunidad cristiana. Las viejas generaciones son las más apegadas al culto a los muertos.
Los cementerios son el escenario en donde se manifiesta todo el peso de la tradición. Pero los responsos en el hogar, en los templos y en otros lugares forman parte del ritual con que al menos en República Dominicana se rinde tributo a los muertos.
Los estilos de vida que imponen las épocas no suponen abjurar de tradiciones que de alguna forma reúnen y unifican a la familia. Fechas que simbolizan dolor y recogimiento se prestan siempre para meditar en torno a la convivencia y las responsabilidades sociales.
