En cuanto al conflicto que ha surgido en el intercambio comercial con Haití, el embajador Frtiz Cineas hace una observación de variadas aristas, pero digna de tomarse en cuenta. Dice el diplomático que Haití seguirá comprando productos a República Dominicana porque le salen más baratos, pero reclama calidad. Y explicó que si su país no toma las medidas, el comercio informal con los dominicanos será superior al 40 por ciento.
Eso de que Haití quiere calidad es un mensaje muy claro, así como las pérdidas que deja la informalidad. En lugar del ruido cargado de patriotismo frente a las restricciones de Haití, las autoridades dominicanas tienen que analizar las medidas con más frialdad y objetividad. Los haitianos no están cerrados a los productos nacionales, sino que reclaman unos estándares en su elaboración.
O sea, que los haitianos protegen no sólo a su clase empresarial, como se piensa por aquí, sino a sus consumidores. O a ambos. Es lo que ha dejado bien claro el embajador Cineas al abordar el conflicto comercial.
