Los curas…
La Iglesia Católica de Polonia ha pedido perdón a menores víctimas de abusos sexuales que se atribuyen al exnuncio Jozef Wesolowski y el padre Wojciech Gil (padre Alberto), ambos de nacionalidad polaca, cuyo paradero las autoridades eclesiásticas de ese país alegan desconocer. El escándalo provocado por Wesolowski y el padre Alberto ha tenido gran repercusión en la tierra del fallecido Papa Juan Pablo II, donde 25 sacerdotes han sido condenados por pederastia o abuso sexual. Tal ha sido la reacción entre la feligresía y la sociedad polaca, que el secretario del Episcopado de Polonia, monseñor Wojciech Polak, ha clamado por el perdón, porque es lo mínimo que se les debe a las víctimas. Llama la atención que las autoridades de la Iglesia polaca aleguen ignorar el paradero de esos dos sacerdotes, cuando medios de comunicación han dicho que el padre Gil se escondió en Varsovia y que el nuncio Wesolowski, está en Roma. Por tratarse de crímenes definidos de lesa humanidad, como son las violaciones o abusos sexuales contra menores, se entiende que el ministerio público polaco y la Interpol intentarán localizarlos.
