El ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, olvidó que es uno de los principales funcionarios públicos al advertir que de no superarse la debilidad institucional y la desconfianza al país se le hará cuesta arriba un salto cualitativo. Si la sociedad estuviera en condiciones exigiría al Gobierno que cumpla el papel que le compete para crear esa confianza en las instituciones que es tan vital para el desarrollo. Pero Montás se ha expresado como si los únicos responsables fueran la sociedad civil, los agentes económicos y los individuos por recelar de múltiples iniciativas del Gobierno para avanzar en el proceso de desarrollo. Si bien consuela que Montás se percate de que la atmósfera no es la más halagüeña, son las autoridades las más llamadas a crear las condiciones para eliminar la desconfianza que prima en la población frente a proyectos de desarrollo a mediano o largo plazos. El Gobierno no ha cumplido, aunque se comprometió, ni siquiera con la asignación del 4% del Presupuesto para la enseñanza.

