La referencia a los satanizados incentivos a la clase empresarial no podía faltar en el discurso pronunciado por Lina García de Blasco al asumir la presidencia de la Asociación de Industriales de la Región Norte (AIREN) para un tercer período. Y es que desde hace un tiempo las exenciones fiscales, que se estiman en unos 118 mil millones de pesos, están en la mira de un sector del oficialismo. Para la empresaria lo que procede en torno a los incentivos, que irónicamente se han dispuesto durante coyunturas electorales, es transparentarlos y equilibrarlos. Y si como dice García de Blasco en verdad hay estímulos estratégicos que representan un apoyo directo a las exportaciones y la generación de empleos, su propuesta puede ser la salida menos traumática. La empresaria considera que, además de un pacto fiscal, por la educación y el sector eléctrico, también urge uno por la productividad para resolver el problema del empleo informal. Es evidente que los aplausos a las medidas anunciadas por el Gobierno no sofocan las reservas.

