Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Todas las expectativas sobre la recuperación de la economía, la paz e incluso de un nuevo rumbo en el curso de los acontecimientos que marcaron 2008 se concentran en la juramentación el 20 de este mes de Barack Obama como presidente de Estados Unidos. Parece la única esperanza y el único elemento de que pende la opinión pública internacional para remontar el trauma con que se ha iniciado este año. Ante los fracasos de todos los programas de recuperación y desafíos como el genocidio israelí contra el pueblo palestino, la llegada al poder de Obama se presenta como la última carta para por lo menos restaurar la esperanza de paz y estabilidad. Como para complicar más las cosas, la economía estadounidense ha seguido deteriorándose, ahora con la caída de la actividad industrial en Chicago, y el índice de confianza al consumidor. Sin nada de qué agarrarse, todos esperan, cual si fuera un milagro, que Obama sepa recuperar la confianza y el optimismo cuando se instale en la Casa Blanca.

El Nacional

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