Disidencia
La magistrada Katia Miguelina Jiménez se ha convertido en un reluciente símbolo de disidencia en el Tribunal Constitucional. Votó contra la célebre sentencia 168/13 sobre la nacionalidad y ahora contra el fallo que invalidó la reunión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) realizada el 1 de junio de 2012.
En ambos casos la magistrada ha fundamentado su decisión con argumentos jurídicos, con lo que despeja cualquier asomo personal o politiquero. Jiménez expuso que tanto el Constitucional como el Tribunal Superior Electoral (TSE) obviaron, al anular la reunión del CEN del PRD, la naturaleza de los partidos políticos.
Y lo que es más, en el caso del Constitucional rechazó que en el recurso no se expusieran, como alegó el tribunal, las violaciones, toda vez que existan “hechos comprobables y demostrables”, entre los que citó el aplazamiento de una audiencia para regular citaciones en el TSE. Así, la suya es una disidencia responsable y con argumentos ponderados, propios para un debate. ¡Enhorabuena!

