Irreversible
Si el presidente Danilo Medina quiere dejar el problema eléctrico resuelto antes de abandonar el poder en 2016, está obligado a tomar el toro por los cuernos. Es la única manera de salir airoso del reto que se ha planteado frente al problema que, con el paso del tiempo, no ha hecho más que agravarse. Si una de las salidas es la intervención del sector público en el negocio de la generación se ha hecho bien en explorarla con la instalación de nuevas plantas.
Lo que no puede suponer la acción -y satisface que no sea la intención- es cerrar las puertas o limitar la inversión del sector privado. Al declarar que la decisión es irreversible, el vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Rubén Jiménez Bichara, acotó que “la cancha está abierta y que el sector privado puede invertir todo lo que quiera”.
Esa actitud debe tranquilizar a quienes han cuestionado que el sector público vuelva a incursionar en el sistema eléctrico. Porque la realidad es que el Gobierno no puede esperar más tiempo para solucionar un problema grave. Si algo cabe, eso sí, es que el proceso esté rodeado de la mayor transparencia.

